La tormenta gigante de Saturno, portada de Nature

La prestigiosa revista científica Nature ha destacado en su portada la investigación sobre la meteorología de Saturno llevada a cabo por el Observatori Esteve Duran, la Universidad del País Vasco, la Universidad Europea Miguel de Cervantes de Valladolid, la University of Oxford, el Institut de Ciències de l'Espai (CSIC-IEEC), el Observatorio de Calar Alto de Almería y el Observatoire Astronomique de Paris.

En concreto, se ha estudiado la "Gran Mancha Blanca" nombre con el que se conoce un fenómeno meteorológico único en el sistema solar, una tormenta de proporciones descomunales que se produce en Saturno y que llega a tener el diámetro de la Tierra. La perturbación se expande hasta llegar a rodear todo el planeta formando un anillo de nubes blancas que le han dado el nombre. Estas tormentas son poco habituales y se producen una vez cada 29,5 años terrestres, una vez al año en Saturno.

Para las simulaciones que han reproducido las condiciones de este fenómeno atmosférico, el equipo liderado por el investigador Enrique García-Melendo, del Observatori Esteve Duran, ha dispuesto de horas computacionales en el CESCA gracias a las ayudas del Ministerio de Ciencia e Innovación para el acceso de investigadores externos en el Consorcio. Las simulaciones de la tormenta y su consecuente perturbación a escala planetaria sugieren que los vientos de Saturno se extienden en profundidad hasta llegar a las nubes de agua, donde ya no llega la iluminación solar, es decir, los vientos son profundos y tienen su origen en la fuente interna de calor del planeta. Más allá de querer saber el origen de la formación de estas tormentas gigantes en Saturno, el estudio de este fenómeno permite conocer mejor y probar los modelos utilizados en el estudio de la meteorología y del comportamiento de la atmósfera terrestre.

Esta es la segunda vez que la portada de Nature es hace eco de un proyecto de investigación llevado a cabo por el Observatori Esteve Duran usando los recursos computacionales del CESCA. La primera vez fue en enero de 2008 con un estudio sobre la meteorología de Júpiter.